Incentivos retributivos

“If you pay peanuts, you get monkeys”. Este dicho anglosajón tiene constatación empírica en el ámbito académico: sin incentivos retributivos no hay actividad académica de excelencia. En lo que sigue, proponemos la creación de un incentivo retributivo prudente, para promover la calidad en la actividad investigadora y docente del profesorado de la UAM. En realidad, este incentivo sirve más para neutralizar el incentivo negativo de la uniformidad -y por tanto para reforzar la opción inicial de dedicación y esfuerzo de muchos profesores- que para producir un cambio radical de conducta.

En la UAM, las retribuciones del profesorado están estandarizadas. En el caso del personal funcionario, las retribuciones responden fundamentalmente a conceptos objetivos uniformes: cuerpo, nivel y destino; pues los conceptos retributivos subjetivos son casi insignificantes (sexenios de investigación, quinquenios docentes). En el caso del personal contratado se reproduce en gran medida, en forma de convenio colectivo, el esquema anterior. Este esquema retributivo asegura el funcionamiento de la universidad. Pero no la dirige hacia la excelencia. Por supuesto que la falta de incentivos económicos no conduce indefectiblemente a resultados negativos. Pues, pese a todo, son clara mayoría los profesores que investigan y enseñan bien o muy bien. Pero el sistema retributivo en su conjunto es ineficiente, porque contiene un mensaje corrosivo: la dedicación, la calidad y el esfuerzo no son reconocidos institucionalmente.

Por lo dicho, proponemos la creación de incentivos retributivos ligados a la calidad tanto de la actividad docente como de la investigadora. Este tipo de complementos retributivos, en forma de premios de investigación o de docencia, es una realidad, desde hace años, en otras universidades de referencia en España. Las claves del complemento son las siguientes:

a) Se crearán dos categorías de evaluación de la actividad del profesorado: “I” (referida a la actividad investigadora) y “D” (en relación con la actividad docente). Cada una de estas categorías tendrá tres niveles (I-1, I-2, I-3 y D-1, D2, D-3).

b) Estas categorías serán transitorias y no patrimonializables: resultarán de una evaluación anual del profesorado, tomando como referencia períodos de tres años.

c) Podrán solicitar la evaluación, y en igualdad de condiciones, todos los profesores permanentes del campus. En consecuencia, el actual estatus de empleo (catedrático, titular, contratado doctor) es un factor neutro para la evaluación.

d) La evaluación de la actividad se hará por un órgano independiente, la Oficina de Seguimiento y Mejora de la UAM, que actuará a partir de la información ya existente en las bases de datos de la UAM (por tanto, sin reclamar nueva información a los profesores).

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